24/8/07

SETENTA AÑOS EN BUSCA DE UN ESQUELETO CON RELOJ



La apertura de cuatro fosas de la Guerra Civil con casi 90 cuerpos en Lerma (Burgos) despierta la ilusión de decenas de familias.

NATALIA JUNQUERA - Lerma - 24/08/2007 El Pais.com

"Creemos que esto no ha de durar ya mucho y por tanto enseguida seremos puestos en libertad", escribió Juan Marcelino Maciá García, guarda del patronato nacional de turismo de Aranda, en una carta a su familia el 24 de agosto de 1936. Murió al día siguiente, asesinado con otros 28 republicanos, entre ellos, el alcalde y cinco concejales de Aranda de Duero. Ayer, Susana, nieta de Juan Marcelino, observaba los botones de la chaqueta de su uniforme, grabados con el escudo del parador, enterrados a 70 centímetros de profundidad entre los huesos de 29 personas que compartían 10,5 metros de largo por 1,30 de ancho, las medidas de la cuarta fosa que se abre en el monte de La Andaya, en Lerma (Burgos) en menos de un año. "Estamos muy ilusionados porque está claro que es él. Es una lástima que mi padre se lo esté perdiendo. Murió hace seis años".

Han venido desde Madrid hasta Lerma para verlo con sus propios ojos. Alrededor de esta cuarta fosa, decenas de personas envidian su suerte, como Alejandro Abascal, de 90 años. O como Ampelio Antón, de 75, que lleva toda su vida buscando un esqueleto con un reloj, el de su padre. Ampelio tenía sólo cuatro años y medio pero recuerda que lo llevaba cuando vinieron a buscarle. El año pasado, en una de las tres fosas que el equipo del forense Francisco Etxeberría exhumó en La Andaya, apareció un reloj: "Lo tuve en la mano, era precioso. Pensé de verdad que le había encontrado, pero todos los esqueletos están ya adjudicados. No es él. Tiene que estar en esta".

Ampelio ha llegado a esta nueva fosa con una sonrisa enorme porque había aparecido otro esqueleto con un reloj pero se va a casa incapaz de disimular su decepción. Etxeberria le explica que pertenece al mismo cuerpo que tiene los botones del uniforme, así que pertenece al guardia. Ampelio asegura que necesita "cerrar la herida" y olvidar. Afirma que recuerda perfectamente el día que se llevaron a su padre -"los golpes en la puerta, los gritos de mi madre, los susurros y las blasfemias en casa de mi abuela"-, incluso algunos instantes anteriores -"los juegos amorosos de mis padres, el colegio con mis hermanas..."- y el día siguiente a la desaparición: "Mi madre me vistió de luto. Tiñó uno por uno todos los topos blancos de una tela". Justo después, tiene un blanco. "Creo que pasé un año y medio sin darme cuenta de que yo seguía viviendo", afirma.

Mientras exhuman esta nueva fosa, el equipo de Etxeberria está haciendo las pruebas de ADN de los 56 cuerpos hallados en las tres del año pasado. Han empezado por el grupo de una saca del 11 de septiembre de 1936, donde posiblemente esté el abuelo de Mariví Ramos, vecina de Villafruela. "Ya nos han tomado las muestras. Hemos pedido que empezaran por nosotros porque mi padre está muy enfermo. Cuando era pequeño, le dijeron que había visto cómo enterraban a su padre, mi abuelo, aquí, y desde entonces, iba todas las tardes a sentarse en la tierra y dejar unas flores. Para él es muy importante encontrarlo, enterrarlo en el cementerio y escribir su nombre en algún sitio", cuenta Mariví.

Ampelio estuvo hace poco en el cementerio en un homenaje a los republicanos de la fosa de Villamayor de los Montes. "Siete personas no fueron a recoger a sus muertos. Yo eso no lo entiendo. Al final llevé uno yo. Ojalá hubiese sido mi padre", insiste. Convertidos en cómplices, la mayoría se alegra cuando otra persona encuentra a su ser querido y sigue participando en exhumaciones una vez que ha dado con su familiar. Es lo que más ha impresionado a Guillermo Fouce, miembro de Psicólogos sin Fronteras, que trabajó en el 11-M o la tragedia de Beslán (Osetia, Rusia), y que desde hace dos años, acompaña a los familiares en las exhumaciones. "Nunca veo odio, rencor o ira. No me cabe duda de que esto va de cerrar heridas, no de reabrirlas", afirma.

A las 19 horas, como un ritual, Etxeberría resume el día de trabajo sobre la fosa. Primero cuentan los cráneos: "¡29!". Luego, los objetos encontrados: "casquillos y balas de pistola, uno de fusil, una cartera, un peine, varias cucharas, un reloj de pulsera, lápices...". Finalmente, las lesiones o defectos que han podido observar en los huesos, convertidas ahora en valiosísimas pistas para la identificación: una cojera, un braguero de una hernia inguinal...

"Para mí, lo peor de todo es pensar que si mataron a 30, unos tuvieron que morir de primeros y otros de últimos, es decir, que alguno vio morir a los demás, y esperó su turno durante unos segundos", concluye Etxeberria.

23/7/07

Los Franco obstaculizan la protección del pazo de Meirás




Franco saluda al infante don Felipe de Borbón en el Pazo de Medirás, en el mes de agosto de 1975.



PAOLA OBELLEIRO - A Coruña - 23/07/2007 El Pais.com

De refugio de una de las grandes de las letras españolas, la coruñesa Emilia Pardo Bazán, a escenario de la dictadura, como residencia veraniega de Francisco Franco, el pazo de Meirás, en Sada, forma parte de la memoria de Galicia. Propiedad de los herederos del caudillo, quien lo recibió en 1939 "por obsequio del pueblo de A Coruña", el castillo, en una finca de más de seis hectáreas, está cerrado a cal y canto. La Xunta quiere declararlo Bien de Interés Cultural (BIC), pero la familia Franco se resiste.

Los trámites se iniciaron hace un año a iniciativa del BNG, pero la familia, hoy encabezada por la hija del general, Carmen Franco Polo, ha dado largas a las peticiones de los técnicos para visitar la propiedad y determinar su estado, un trámite imprescindible para la declaración BIC, que obligaría a abrir al público el pazo un mínimo de cuatro días al mes. Implicaría también adoptar medidas de protección y otorgaría a la Administración una posición preferente si la propiedad se pusiera a la venta. El plazo legal para resolverlo se cumplirá en noviembre.

En la aldea de Meirás, mentar el proceso de "donación" del pazo es aún hoy un tema tabú. Muchas familias fueron obligadas a la venta forzosa de sus fincas -incluso sin compensación económica- para duplicar la propiedad.

62 años pisando la tumba del maquis





Ángel Serrano y Beatriz Pereda, nieto e hija de Victorino Pereda, en la majada donde murió el maquis.

Victorino Pereda, con maletín, en una foto cedida por la familia.



Ino fue enterrado a la entrada del cementerio por decisión del cura para que todos pudieran "pisar la tumba del rojo"

Los susurros no traen buenos recuerdos a Ángel Serrano. Este sociólogo madrileño de 36 años los relaciona con su infancia, con cómo se hablaba en casa de uno de sus abuelos, Victorino Pereda, Ino. No toda la familia quería que el nieto se sintiera orgulloso de tener un ascendente comunista y guerrillero, de quien se dejó de tener noticias en el otoño de 1945. Durante muchos años, Ángel sólo tuvo dos abuelas y un abuelo, que murió de enfermedad.

La emboscada de la Guardia Civil en la sierra de Villuercas (Cáceres), la noche del 11 de noviembre de 1945, no sólo acabó con la vida de Ino. La diadema de disparos que le dibujaron alrededor del pecho le volvieron invisible durante 62 años, el tiempo que ha transcurrido hasta que este fin de semana sus restos fueron rescatados de una fosa sin nombre.

Hacia las 10 de aquella fatídica noche. bajo una copiosa lluvia y envueltos en una niebla baja y espesa, Ino se encaminó, junto al también maquis, Alejandro Barroso, Mexicano, hacia una majada, oculta en la montaña. Buscaban algo de comida con la que poder saciar su hambre y la de los compañeros de guerrilla. El estómago vacío era una seña de identidad de los señores de la sierra, como se les conocía en los pueblos de la zona. Solían ser bien recibidos. Se les daba comida y un tiempo de margen para que pudieran escapar. Después, se alertaba a los agentes a de la presencia de bandoleros. El miedo a las represalias pesaba mucho.

Aquella noche de noviembre las cosas no salieron como de costumbre. La Guardia Civil había rodeado la majada. Ino esperaba en la puerta. Cuando Mexicano entró, todo estaba a oscuras. Los dueños les dijeron que se iban a acostar, aunque fuese temprano. Mexicano encendió entonces un fósforo y vio en una esquina a un guardia, que abrió fuego contra Ino sin previo aviso. De forma asombrosa, Mexicano escapó. El mosquetón de su compañero y amigo, de un solo disparo, no pudo hacer frente a las metralletas de los agentes. Todavía hoy se puede ver en la puerta de entrada a la majada una hilera de orificios provocados por disparos de bala.

El cuerpo de Ino fue velado en las escuelas de Roturas de Cabañas, un pequeño pueblo de la sierra en el que hoy viven 350 personas. Nadie sabía qué hacer con el cadáver. Muchos pidieron prenderle fuego. El cura, por si el guerrillero fuese católico, dijo que había que enterrarlo. Pero no en cualquier sitio: en la puerta del cementerio para que todo el mundo pudiese "pisar la tumba del rojo" de por vida, tal y consta en el libro de muertos de la parroquia.

Toda esta reconstrucción no ha sido posible hasta este año. Han pasado más de 60 sin que nadie supiese cómo había muerto ni dónde estaba enterrado Ino.

A Encarnación, su mujer, le llegaron a decir que huyó a Francia y le había abandonado. Pero no tenía sentido. "Mi madre siempre me dijo que tenía que estar orgullosa de él, que si había resistido durante la Guerra Civil no se iba a ir diez años después", explicaba el pasado sábado Beatriz, la hija a la que el maquis no llegó a conocer, en Roturas, a escasos metros de donde yacían los restos de su padre, pocos minutos después de que se iniciase la exhumación del cadáver.

Fue en enero de este año cuando Ángel le hizo una promesa a su madre: "Voy a encontrar a tu padre, al invisible". La idea le venía rondando la cabeza desde hacía tiempo. Sabía que su abuelo, miembro del PCE y guardia de asalto republicano, se había alistado en la guerrilla antifranquista cuando terminó la guerra. Servía de enlace y delegado político entre Madrid y Cáceres, así que hacia allá se desplazó. Aunque la ayuda de las administraciones no fue todo lo buena que esperaba, el proceso de investigación ha sido rápido. Dos profesores de la Universidad de Extremadura le aconsejaron que visitara los pueblos de la sierra de Ibores, por donde se solían mover los guerrilleros. En Roturas, casi todos los vecinos habían oído la historia de Ino, pero nadie había dicho una palabra durante años, "sobre todo la gente de izquierdas", explicaba Ángel. Y ya se sabe que lo que no se habla no existe. "En cuanto localicé el pueblo, todo fue más fácil", recuerda el sociólogo reconvertido en investigador, que un día pudo por fin llamar a su madre y decirle: "He encontrado al invisible".

El nieto de Ino se puso en contacto con el Foro por la Memoria para comenzar las labores de exhumación de los restos de su abuelo. Un equipo de arqueólogos, abogados, voluntarios, una psicóloga y cámaras de televisión se desplazaron el sábado hacia Roturas. El alcalde, Julio García, bisnieto de los dueños de la majada donde murió Ino, puso todas las facilidades al equipo.

En el pueblo, Beatriz confesaba que ha vivido siempre intrigada por dónde pudiera estar su padre. Su hijo le regalaba cualquier libro en el que se le hiciese referencia. Desde que Ángel comenzó la investigación, los nervios han ido a más. El sábado, Beatriz estaba como un flan. No había quien pudiera calmarla: "¿Y si no aparecen los restos? ¿Y si mi padre no está enterrado aquí?", repetía constantemente.

Aunque el trabajo documental era bastante sólido, las labores de exhumación no fueron sencillas. El cementerio está en cuesta y en un primer momento aparecieron todo tipo de restos. Había otra dificultad. Hace apenas un mes, Elisa, una vecina de Roturas, cuando supo que se iba a exhumar a Ino, confesó que su madre, Trinidad Álvarez, estaba enterrada sobre él. Había muerto de forma natural en los años 50 pero, al ser una mujer de izquierdas, el cura quiso que también fuera pisoteada eternamente. Elisa había callado todo este tiempo por el qué dirán. El ancestral miedo de los pueblos pequeños.

Conforme pasaban las horas, la incertidumbre y el sol abrasador se apoderaban del ambiente. Entre todos los vecinos que se acercaron al cementerio, estaba Saturio, Satur. Tenía poco más de 15 años cuando mataron a Ino. Recuerda que fue un domingo porque "había ido al baile". Rápidamente tuvo que subir a la majada con el médico. "Nos dijeron que había habido un enfrentamiento entre bandoleros y la Guardia Civil". Allí vio el cadáver de Ino. "Era muy fuerte, con muñecas como remos".

Uno de las personas que mejor recuerda cómo era el guerrillero muerto, además de Mexicano, que vive en Francia y no pudo asistir a la exhumación por motivos de salud, era el hermano de éste, Eulalio Barroso, Carrete.

A sus 80 años, guarda una mente muy lúcida; estuvo de pie todo el día, contándole a todo el mundo el recuerdo que tenía de Ino: "Era una persona con mucho conocimiento de la estrategia; además, como tenía 33 años, era como un profesor para nosotros, siempre que podía nos aleccionaba de alguna manera".

A última hora de la tarde del sábado, después de casi 12 horas de trabajo y especulaciones, el equipo de arqueólogos limpiaba la fosa levantada en la entrada del cementerio. Dentro de ella se podían ver los huesos de dos individuos. A falta de la prueba de ADN, los arqueólogos aseguraban que se trataba de los restos óseos de una mujer y de un adulto de constitución fuerte.

El Foro por la Memoria organizó ayer un acto de homenaje. Beatriz pasó de los nervios a la emoción. "Aquí está mi padre, ya no es invisible, como han querido hacerle durante más de 60 años", decía. Junto a ella, en todo momento, estaba Ángel. El sábado había conseguido guardar la compostura casi todo el día. A última hora, las gafas de sol ya no podían ocultar unos ojos vidriosos. Había sido un día especial. No sólo había rescatado los restos de Ino. Era el día de su cumpleaños y Ángel recibió el mejor regalo posible: recuperar la memoria de su abuelo y que nunca más se hablase de él en voz baja.

JAVIER LAFUENTE - Roturas de Cabañas - 23/07/2007 El Pais.com

16/7/07

Imágenes inéditas de 500 'niños de la guerra' al llegar a México en 1937




Imágenes inéditas de 500 'niños de la guerra' al llegar a México en 1937

EL PAÍS - Madrid - 16/07/2007


Casi 500 niños, huérfanos o hijos de combatientes republicanos de la Guerra Civil, llegaron al puerto de Veracruz, en México, en junio de 1937. Los llamados niños de Morelia fueron acogidos por una multitud de mexicanos que los recibió como pequeños héroes. La Filmoteca de la Universidad Nacional de México acaba de recuperar de su archivo imágenes nunca vistas de aquel emotivo desembarco: los niños aparecen levantando el puño a modo de saludo y arrastrando enormes maletas, entre aplausos y besos de mexicanos que acudieron a recibirles.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de viaje oficial en México, visitará hoy a varios de esos niños de Morelia.





Foto: En la imagen, difundida ayer por TVE, los niños de Morelia levantan el puño a su llegada a México en junio de 1937.

11/7/07

Campaña de voluntariado para las tareas de exhumación





La Asociación por la memoria de Málaga recuperará los cuerpos de cuatro mil fusilados por el franquismo.

Rafaela Torres / Rebelión

La Asociación contra el silencio y el olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga (ARMHM) ha comenzado una campaña de voluntariado en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud y la Universidad de Málaga, para los trabajos de excavación y exhumación de los fusilados por el régimen franquista en el cementerio de San Rafael en Málaga.

Según los datos procedentes de la investigación previa realizada por la asociación, en ese lugar se encontrarían los cuerpos de más de cuatro mil fusilados, enterrados en fosas comunes.

La asociación hace este llamamiento por cuanto desde el pasado 16 de octubre de 2006, fecha en que dieron comienzo los trabajos, hasta hoy sólo se han podido recuperar unos seiscientos debido principalmente a la laboriosidad con que se llevan a cabo, pues se esta haciendo de una forma exhaustiva e individualizada, depositándolos posteriormente en cajas individuales y numeradas por si fuese posible su posterior identificación.

Al término de la exhumación estas cajas serán depositadas en un monumento sarcófago, donde quedaran inscritos los nombres de todos los represaliados.

Para todos aquellos que puedan estar interesados en participar, se puede contactar a través de la pagina del instituto Andaluz de la Juventud: http://www.andaluciajunta.es/patiojoven o al correo electrónico de la asociación: recuperandomemoria@gmail.com

* Rafaela Torres. Coordinadora A.R.M.H.M.



Foto: Exhumación Fosa El Bosque (Cadiz)

10/7/07

FEDERICO GALLEGA GARCÍA. Guerrillero antifranquista.




Datos suministrados por Teófilo Gallega Ortega

El pasado domingo día 3 de junio se cumplió 58 años de la muerte de Federico Gallega García, guerrillero antifranquista, miembro de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Murió en combate en la Sierra de Valdeminguete, cerca de Huélamo (Cuenca), un 3 de junio de 1949. Fue enterrado en un terreno aledaño al cementerio de Huélamo que hoy en día forma ya parte del mismo. Ya habían sido enterrados cuatro años antes otros dos guerrilleros en ese mismo lugar: Antonio Millán Cabrera, natural de Puebla de Alcocer (Badajoz) y Joaquín Pérez Rodríguez, de Granada.

El año pasado, Manuel Martínez Muñoz, entusiasta investigador del movimiento guerrillero en la zona de Cuenca, logra localizar a la familia de Antonio Millán, uno de los tres guerrilleros (maquis) allí enterrados. Les pone en contacto con la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Cuenca e inician los trámites para su exhumación, que se llevará a cabo entre el 27 y el 29 de octubre. Las labores de exhumación fueron realizadas por el profesor de Arqueología Forense de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Fuentes Domínguez y todo su equipo. También colaboraron Máximo Molina y Pedro Bru, presidente y secretario, respectivamente, de ARMH Cuenca, Manuel Martínez y los familiares de Antonio Millán.

Pudieron exhumarse e identificarse con éxito los restos de Antonio Millán Cabrera y de Federico Gallega García. Los restos del guerrillero de Granada Joaquín Pérez Rodríguez, muerto en 1945, no aparecieron. Probablemente ―según supone el equipo técnico que llevó a cabo la exhumación― debido a que fueron afectados al producirse dos enterramientos posteriores en los años sesenta.

Al no haber podido ser localizados los familiares de Federico Gallega se procedió a volver a enterrar sus restos en un lugar del cementerio de Huélamo cedido por el Ayuntamiento.

Manuel Martínez pudo finalmente localizar a sus familiares, quienes en contacto con ARMH Cuenca iniciaron los trámites para el traslado de sus restos a su aldea natal, Jaraguas, donde fueron definitivamente enterrados el pasado domingo 3 de junio, aprovechando que ese día se cumplen 58 años de muerte.

Federico Gallega García dio su vida combatiendo por la libertad y la democracia. Es sabido que la historia la escriben los vencedores, pero es hora ya de dar paso a la voz de tantas víctimas hasta ahora anónimas, de ponerles nombre y reivindicar su legitimidad al lado del Gobierno republicano y, como no, de señalar la responsabilidad histórica que han tenido quienes desencadenaron la barbarie de la Guerra Civil y contribuyeron a prolongar dicha crueldad más allá de la victoria.

El entierro tuvo lugar el domingo 3 de junio a las 11 de la mañana en el cementerio de Jaraguas. Aunque la ceremonia fue familiar estaba invitado todo aquel que con su presencia quisiera rendir homenaje a la memoria de Federico.

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA
Federico vino al mundo el 3 de marzo de 1901, en Jaraguas (Valencia).

En el momento del golpe de estado del 18 de julio de 1936 Federico tenía 35 años. Por edad no le correspondía ser llamado a filas ni luchar en el frente, pero por ideales decidió alistarse como voluntario en el Socorro Rojo Internacional (SRI). Fue secretario general de un grupo dependiente del comité provincial del SRI de Madrid llamado Leones Rojos. Este grupo era afecto a la 150 Brigada.

El 29 de abril de 1939 fue encarcelado y el 9 de agosto de ese año fue condenado en Consejo de Guerra celebrado en la plaza de Utiel a veinte años de reclusión menor, “como autor ― reza la sentencia ― de un delito de auxilio a la Rebelión”. En dicho simulacro de juicio también fueron condenados otros 13 paisanos de Jaraguas.

Pasó por las prisiones de Formentera y luego Aranjuez. Desde allí fue adscrito a la 4ª Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas, asentada en Añover de Tajo y encargada de la construcción del canal de Rosarito.

El 8 de enero de 1943 es puesto Federico en libertad condicional sin destierro y regresa a Jaraguas. Habían pasado 3 años 8 meses y 10 días desde que entró en prisión.

Cuando la Agrupación Guerrillera de Levante se establece por la comarca de Requena en octubre de 1945, formando el núcleo de lo que poco después constituiría el 5º Sector de dicha Asociación, Federico sería uno de sus puntos de apoyo y enlaces.

El 6 de septiembre de 1946 la Agrupación Guerrillera de Levante asalta el cuartel de la Guardia Civil de los Isidros. A resultas de este hecho la Guardia Civil realiza varias redadas en la comarca para detener e interrogar bajo tortura a todos los republicanos que con anterioridad habían sido encausados y encarcelados. Federico pudo escapar de una de estas redadas, incorporándose al 5º Sector de la Agrupación Guerrillera de Levante. A partir de entonces su nombre de guerrillero será “Eugenio” y combatirá junto a famosos guerrilleros como Emilio Cardona López, conocido por “Jalisco” y por “Moreno” (de Campo Arcís); Atilano Quintero Morales, conocido por “Tomás” y por “Cubano”; Manuel Montorio Gonzalvo, conocido por “Chaval” y Basiliso Serrano Valero, apodado “Fortuna” y también “Manco de La Pesquera”.

El 3 de junio de 1949 Federico moriría en combate en la Sierra de Valdeminguete, cerca de Huélamo (Cuenca).


www.lagavillaverde.org

9/7/07

La revista Triunfo en internet


Galicia en Triunfo.

En las décadas cruciales de 1960 y 70, la revista Triunfo encarnó las ideas y la cultura de la izquierda de nuestro país y fue símbolo de la resistencia intelectual al franquismo. Se dirigía a las mayorías y transitaba por senderos culturales para acoger las grandes corrientes del pensamiento europeo. Emprendió así un camino sin retorno con el propósito de atravesar aquella turbia época realizando un periodismo insobornable que restableciera la memoria histórica, arrancada a los españoles por la violenta agresión del fascismo.

En sus páginas escribían de forma fija y entre otros, Eduardo Haro Tecglen, Manuel Vázquez Moltalbán, Enrique Miret Magdalena, Luis Carandell, Ignacio Ramonet, Juan Cruz, Francisco Umbral ... , y ocasionalmente Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Eduardo Galeano, Pieri Rosi... Dibujaban Chúmy Chúmez, Ops... Yo ejercí de corresponsal en París. Todos estábamos bajo la dirección de José Angel Ezcurra.

Triunfo fue víctima de la cacareada Ley de Prensa e Imprenta del entonces ministro Manuel Fraga, que iba a suponer "el fin de la censura previa". Así fue, y con una prosa jurídica formalmente moderada se reformaba el Código Penal para radicalizar la represión hasta extremos fatales.

Galicia estuvo muy presente en Triunfo. De inmediato me viene a la memoria un artículo de Xosé Luís Méndez Ferrín sobre nuestro ser. Busco en www.triunfodigital.com y pongo mendez ferrin. Lo encuentro en el día 9 de diciembre de 1972, páginas 59-65. Xosé Luís tenía 34 años. Sus apreciaciones siguen válidas : "Veo a mi hijo de cuatro años en la playa de Coruxo. Juega a ayudar a los pescadores en la operación de varar una gamela, embarcación ancestral. Cada gesto de aquellos hombres es imitado por el niño que, sin saberlo, atraviesa miles de años hacia atrás, hacia un plano neolítico, como neolíticos son, quizá, el ancla de piedra, el carro, el hórreo, las brujas, los pesos en la cabeza, los fundamentales mitos colectivos. Descubrimos, con mirada alucinada, que la base cultural del campesino-pescador gallego está hecha de elementos neolíticos. Y el vértigo sobreviene al imaginar la trasmisión, la perduración de esos elementos a través de los siglos, de las culturas, de las etnias que se suceden sobre la piel del macizo gallego".

¿Continúa vigente, 35 años después, éste análisis de Xesús Sánchez Montero?: "Nunca hubo en Galicia tantos escritores dispuestos a escribir para el pueblo o con el pueblo o desde él; pues bien, el pueblo está, como lector ausente. Lo estuvo siempre, salvo exiguas excepciones. El pueblo que habla gallego, que sabe un buen gallego, no ha sido escolarizado en su lengua. El ciudadano gallego, analfabeto en su idioma, tartamudo en el otro y educado en la solapada subestimación hacia la lengua del país, sólo excepcionalmente se acerca a la letra impresa en gallego (en otras áreas idiomáticas el pueblo no consume literatura de arte, pero sí literatura de quiosco, género que no existe en gallego.

Otro sí: ¿Después de la aparición de Manuel Rivas, de Suso de Toro y otros, mantiene Perfecto Conde lo que dijera sobre la novela gallega?: "El precario desarrollo de la narrativa gallega sigue un camino difícil que no se sabe ciertamente a dónde va a parar. En realidad, el tan citado resurgir fue un renacimiento si se entiende aplicado a la poesía de Rosalía, Curros, Condal, Celso Emilio y algunos otros que alcanzaron cumbres que permanecerán en el tiempo".RAMÓN CHAO
21/02/2007 www.elpais.com







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(Tiempo de historia)